martes, 21 de mayo de 2013

Spaghetti alle vongole al estilo de Ramón y Laura



Hace un par de años (quizá un poco más, que el tiempo pasa muy pido), una amiga que se dedica a producir programas de televisión, me llamó para decirme que estaba haciendo un programa de cocina que consistía en que a ti una persona te enseñaba a cocinar un plato y tú enseñabas a otra a cocinar otro. Cada emisión del programa era una receta, es decir, tú salías en dos programas, en uno como alumna y en otro como profesora. El programa se llamaba "Te paso el delantal": en uno recibías el delantal de la persona que te había enseñado la receta y en el siguiente eras tú la que al final, después de probar el plato, le pasabas el delantal a tu alumno. Como una cadena de recetas. Una buena idea.

Le dije que sí, que perfecto y que la receta que yo enseñaría sería Spaghetti alle vongole a nuestro estilo, porque como los hacemos nosotros no es la forma "ortodoxa" de hacerlos.

Pues os pongo a continuación la receta. Espero que os guste y que os salga bien.

Calculado como para 5 comensales, 100 gr de pasta por comensal

Ingredientes
Almejas 1 kg
Spaghetti ½ Kg
Sal gorda (tiene que ser sal gorda, no vale sal fina, ni Maldon, ni similar)
Aceite de oliva (de oliva de verdad, no vale otro)
Una nuez de mantequilla
Ajo, puerro, apio, cebolla
Perejil
Vino blanco
Guindilla picada al gusto


Modo de hacerlo
Poner abundante agua a cocer. Cuando hierva, echar dos puñados de sal gorda y bajar el fuego, para que se mantenga caliente.

En una cacerola de diámetro grande pero baja (la usaremos luego para saltear la pasta), poner las almejas en crudo, sin aceite ni nada. Llevar al fuego para que suelten el agua y se abran. Como pongo al final, sacaremos la pasta a la mesa en esta cacerola, por lo que es importante que sea una cacerola que podamos sacar a la mesa.

Cuando estén abiertas, apagar el fuego. Con una espumadera, colocarlas con cuidado que no se rompan en otro cacharro. Colar el líquido que hayan soltado en un colador muy fino, a poder ser de tela. Conservar el líquido una vez colado.

En la cacerola en la que hemos calentado las almejas, poner aceite de oliva y abundante ajo cortado en láminas finas. Poner al fuego. Cuando el ajo esté algo dorado, con cuidado que no se dore demasiado, echar la mantequilla. Cuando esté derretida, añadir el puerro picado fino, la cebolla y el apio, también picados finos.

Cuando esté pochada la verdura, añadir las almejas y rehogar bien con la verdura. Añadir vino blanco al gusto y el líquido que habíamos reservado al colar las almejas. Mover con cuchara de madera hasta que el líquido se consuma un poco. Echar abundante perejil picado (reservar un buen puñado para luego). Apagar y reservar las almejas.

Si se quieren algo picantes, echar la guindilla molida junto con la verdura.

Subir el fuego al agua. Cuando se ponga a hervir a borbotones, echar la pasta y mover con cuchara de madera. No hay tiempo exacto para cocer la pasta, ni ésta ni ninguna. Es necesario estar pendiente de ella para que quede “al dente”. Mi truco es ir probando la pasta hasta que al morderla notes que está. Normalmente, cuando la muerdes, si está cruda, ves que el centro está blanco. Cuando está hecha, el centro se queda del mismo color que la parte de fuera. Siempre hay que moverla con cuchara de madera y hay que moverla desde el principio, para que no se quede pegada entre sí.

En esta receta, y en todas aquellas en las que la pasta se rehoga con la salsa, es importante que quede “al dente” para que luego, al rehogarla, no se nos pase.

Cuando la pasta esté, colarla en un colador grande. Tener un buen colador es importante y además no es fácil de encontrar. Los baratos no sirven. Tiene que ser de metal y que cuele bien. Reservar un poco de agua por si fuera necesario para condimentar la pasta. Escurrir bien la pasta.

Previamente, hemos vuelto a encender las almejas para que vayan cogiendo calor y estén calientes cuando la pasta esté cocida. Calcular esto es importante: me refiero a que hay que calcular bien el tiempo para que las almejas estén calientes cuando la pasta esté cocida pero tampoco podemos tener las almejas todo el rato al fuego porque se nos pasan.

Verter la pasta cocida y bien colada sobre las almejas y con ayuda de dos cucharas de madera, mover bien hasta que las almejas y la pasta estén totalmente “mezcladas”. Habremos reservado perejil picado para espolvorear la pasta al final y que nos quede bonita para llevar a la mesa. Esta pasta se lleva a la mesa en esta misma cacerola, por lo que es importante que sea bonita para poder llevarla a la mesa. Yo pongo dos trapos de algodón alrededor, con un nudo en las asas de la cacerola, que queda precioso.

Si vemos que es necesario, al mover la pasta, antes de echar el perejil, poner un buen chorro de aceite de oliva y/o un poco del agua que hemos reservado de la cocción de la pasta.

La pasta se tiene que tomar al momento, cuando esté terminada. Los comensales tienen que estar ya sentados a la mesa cuando estemos rehogando la pasta con las almejas; este detalle es importante porque la pasta no puede esperar, porque se pasa.

Es un buen plato para hacer en compañía, en reuniones de amigos, que estén todos en la cocina, tomando el aperitivo, mientras se hace la pasta. Eso es lo que hago yo y es divertido y bonito.

Poner en la mesa un bol para que cada uno quite las conchas de sus almejas y no las tenga que dejar en su plato.

Aconsejamos comer este plato con un buen vino blanco, tipo Monopol de Cvne.

Vitello Tonnato (o Vitel Tonné)

El fin de semana pasado, una de mis mejores amigas, de esas que tienes desde pequeña, que con sólo mirarte sabes  lo que ocurre y que saben de ti casi más que tú misma, tenía varios eventos familiares en su casa y pensó que hacer Vitello Tonnato era una buena opción porque se puede hacer antes, se toma frío y la verdad es que está muy bueno.

Yo me ofrecí a hacerle algo pero lo tenía ya todo bastante encajado; lo único que me pidió fue mi receta del Vitel Tonné (en casa lo decimos así) por si tenía algún truco que pudiera darle.

Mi fin de semana también fue un poco agitado, pero el sábado a primera hora le envié un mail con esta receta, diciéndole que aprovecharía que ya la tenía escrita para publicarla en el blog. Y dicho y hecho.

Os pongo a continuación la receta del Vitel Tonné. Es un plato sencillo pero hay que hacerlo con tiempo porque la carne tiene que estar fría. Como pongo más abajo, es conveniente hacerla un día antes y dejarla en la nevera. O por la mañana, que se enfríe bien, y montar el plato por la tarde.

En la receta, la carne que pongo, es redondo de ternera. Tened en cuenta que la salsa está tan buena, que perfectamente podeis hacerlo con el morcillo que useis para hacer un caldo cualquier día, lo cortais en rodajas finas y poneis la salsa por encima y adornais la fuente. Es una forma exquisita de aprovechar la carne del caldo.

Como última anotación, mi hermana Patricia me comentó, y tiene razón, que es un plato que conviene ver y probar antes de hacerlo uno mismo, para ver, sobre todo, el punto de la salsa, que quizá es lo que tiene un poco de complicación.
 
Ingredientes:
  • Redondo de ternera
  • Ingredientes habituales para el caldo: cebolla, zanahoria, puerro, apio, clavo, unos dientes de ajo, aceite, sal, unos granos de pimienta, ....
  • Para la salsa: huevos, aceite, sal, anchoas, alcaparras en vinagre, atún en aceite, caldo (un poco del que tenemos de cocer la carne)
  • Para adornar la fuente: la zanahoria cocina del caldo, huevo duro, alcaparras, perejil

Modo de hacerlo:
Atar la carne y cocerla en agua con todos los ingredientes habituales que usamos para hacer caldo. Es conveniente hacerla un día antes para que esté bien fría y prieta cuando hagamos el plato. Cuando vayamos a montarlo, quitamos la cuerda y la cortamos en rodajas de aproximadamente 3 mm. Pongo la medida porque para mí es importante. No pueden ser ni muy finas ni muy gordas para que cuando montemos la fuente y pongamos la salsa, esté bien proporcionada la cantidad de salsa con la carne.

La salsa es sencilla de hacer, lo único un poco complicado es la mayonesa, que no se nos corte. En cuanto a las cantidades del resto de los ingredientes, yo lo hago a ojo, y voy probando hasta que queda el gusto y la consistencia adecuada. Digo "consistencia" porque la salsa tiene que tener una consistencia tal que no sea demasiado líquida porque el plato no queda bien ni tampoco demasiado espesa.

Hacemos primero la mayonesa. Luego añadimos el resto de ingredientes: el atún bien escurrido del aceite (importante que sea en aceite, no en escabeche, y que esté bien escurrido), una/dos anchoas, alcaparras y mezclamos. Si está muy espesa (normalmente es así), añadimos un poco de caldo hasta que nos queda la textura que queremos. Al hacer la mayonesa tener cuidado con la sal, yo no suelo poner al principio porque luego la anchoa y el atún están fuertes. Cuando lo pruebo, añado la sal que sea necesaria y ajusto si veo que falta algún ingrediente. Normalmente  me ocurre que me quedo corta de anchoas y de alcaparras.

Meter la salsa en la nevera un poco mientras cortamos la carne.
Cogemos una fuente plana y grande con bordes para que la salsa no se nos salga.
Ponemos primero una cama de salsa, sin miedo. Encima ponemos una capa de carne y cubrimos con la salsa. Ponemos otra capa de carne que nos quede como "contrapeada", es decir, no unos encima de otros, y cubrimos con salsa de nuevo. Suelo poner sólo dos capas y llenar un poco los huecos que hayan quedado.
Montamos otra fuente si nos ha sobrado carne y salsa.
Para adornar la fuente, cortamos la zanahoria cocida y bien limpia en rodajas como de 3 mm. Cortamos también el huevo (los huevos) duro/s. Cogemos unas alcaparras. Con estos tres ingredientes adormanos a nuestro gusto la fuente, que nos quede irregular el dibujo, no simétrico, y ponemos unas ramitas de perejil en los extremos.
Es recomendable montar el plato con antelación y dejarlo en la nevera cubierto con film (ponemos unos palillos para que no se nos estropee) para que la carne coja el sabor de la salsa y esté bien jugosa. Lo sacamos como media hora antes de comer para que no esté tan frío.
Si sobra salsa, la ponemos en una salsera en la mesa porque está buenísma por si alguien quiere ponerse más.
Y ya está!

lunes, 29 de abril de 2013

Dip de huevas

Ingredientes
Queso Philadelphia
Cebolla muy picada
Un poco de apio picado
Huevas: las que más nos gusten. A veces las pongo negras y otras veces naranjas.
Un poco de sal (con cuidado porque las huevas son saladas), salsa picante tipo Tabasco, aceite de sésamo (unas gotas, que es muy fuerte).

Mezclar todo bien y probar para rectificar el punto de sal, añadir un poco más de cebolla, o de huevas, o de picante, ... Si vemos que está muy "pastoso", añadir un poco de agua. Nos tiene que quedar una consistencia que pueda cogerse con un palito de verdura. 

Colocarlo en un bol con la verdura alrededor. También puede ponerse directamente en las hojas de endibias. 

Está muy bueno y es realmente fácil. Triunfais seguro. También lo podeis presentar en unas tostadas, con un poco de perejil picado encima.

"Flanes" de arroz (tras una comida de domingo!)

Ayer fue domingo y organizamos comida en casa. Lo que en principio era sólo una comida, a medida que fue pasando el día, se convirtió en una merienda y terminamos con una cena.

Como escribí en la entrada que se llama "Las comidas de los domingos", suele ocurrir lo que pasó ayer: que empezamos siendo ocho, luego llegan tres a tomar café, luego aparecen otros dos a merendar, se van  dos a media tarde y al final somos 10 para cenar. Con el tipo de comida que publiqué en esa entrada, puedes manejarte bastante bien porque con lo que queda del aperitivo y del postre, preparas las merienda y con lo que queda de la comida, le das una vuelta y preparas la cena.

Ayer como plato principal pusimos risotto (ver la receta que ya está publicada). El aperitivo fue parecido al que publiqué en "Las comidas de los domingos".


Como cosas nuevas, pusimos un dip de huevas y una ensalada de tomate (tomate cortado en cuadrados pequeños con sal Maldon y aceite). Esta ensalada la suelo hacer en verano, en el norte, cuando el tomate es bueno. La hice ayer porque en la frutería donde solemos comprar nos dijeron que el tomate estaba riquísimo y efectivamente así era, por lo que con un poco de sal y aceite es suficiente.

Dip de huevas
Queso Philadelphia
Cebolla muy picada
Un poco de apio picado
Huevas: las que más nos gusten. A veces las pongo negras y otras veces naranjas.
Un poco de sal (con cuidado porque las huevas son saladas), salsa picante tipo Tabasco, aceite de sésamo (unas gotas, que es muy fuerte).

Mezclar todo bien y probar para rectificar el punto de sal, añadir un poco más de cebolla, o de huevas, o de picante, ... Si vemos que está muy "pastoso", añadir un poco de agua. Nos tiene que quedar una consistencia que pueda cogerse con un palito de verdura. 

Colocarlo en un bol con la verdura alrededor. También puede ponerse directamente en las hojas de endibias.

El plato principal de la cena fue un reciclaje del risotto que había quedado del mediodía. Me encantan estos platos, es decir, me encanta hacer algo muy bueno con el resto o los restos de otro plato hecho previamente. Por esta razón, casi siempre hago más cantidad de la necesaria, porque luego el reciclaje está buenísimo.

En este caso, poner el arroz que haya sobrado en un bol. Añadir huevos, queso rallado, sal, pimienta, nuez moscada, y mezclar todo bien. La cantidad de huevos depende de la cantidad de arroz que haya sobrado; nos tiene que quedar una consistencia pastosa, no líquida. Si en vez de risotto, tenemos arroz blanco u otro tipo de arroz, se hace exactamente igual. Lo único que si es blanco, podemos añadir un poco de jamón de york cortado en cuadrados pequeños, un sofrito de cebolla o de puerro, ...., lo que queramos para darle un poco de gracia.

Colocamos esta mezcla en un molde de silicona similar a los que aparecen en la foto.

Cortamos unos dados de queso que tenga sabor, que sea algo fuerte, lo hundimos con la mano en el centro de cada flan y verificamos que esté bien tapado con la mezcla de arroz. Este detalle es importante para que el queso se derrita dentro del arroz, que no se salga.

Espolvoreamos con queso rallado y metemos al horno previamente caliente, unos 20-25 minutos a unos 200 grados, hasta que vemos que han subido y están dorados por encima.


Ayer pusimos salsa de tomate caliente para acompañar los flanes.




Y así terminó un domingo intenso y estupendo!

sábado, 27 de abril de 2013

Verdura salteada con algo más


Tengo once sobrinos y ocho están trabajando, estudiando y/o viajando fuera de España. Una de ellas en concreto, está recorriendo Australia en bicicleta. Cuando le dije que había empezado con el blog, me pidió que le diera alguna receta que fuera fácil y que pudiera llevar los ingredientes en la bici. Que estaba ya algo cansada de comer pasta con tomate, que le salía buenísima, pero que no podía más.

La verdad es que he tardado un poco en ponerme a escribir porque no es fácil lo que pide la sobrina. Me dice también que lo básico siempre lo tiene: aceite, sal, pimienta, ajo, cebolla, .... He pensado que unas verduras salteadas a las que puede añadir unas tiras de pollo o de carne, podría ser una buena opción para comer algo fresco y sano.

En la foto, la verdura que aparece en la fuente es calabacín y champiñón. También puede ser berenjena, un mix de pimientos rojos, verdes y amarillos, cebolla cortada en media lunas grandes, puerros, ... También el brócoli y la coliflor me gustan así, que quedan como "al dente".

Después de lavada, se corta la verdura más o menos toda del mismo tamaño. En una sartén grande (o wok) se pone aceite y ajo cortado en láminas. Se añade la verdura y se rehoga todo bien para que coja un poco de color, que se dore un poco. 

Al hacer la verdura así, me gusta poner un poco de salsa de soja, en vez de sal, que le da un toque oriental muy bueno. Si no tenemos o no nos gusta, añadir sal y pimienta al gusto. Tapar durante aproximadamente 10 minutos para que se haga en su propio vapor, probar y mover hasta que vemos que la verdura está a nuestro gusto. Si queremos que queda más jugosa o ponemos verdura un poco más dura, podemos añadir un poco de agua.

Si tenemos perejil o albahaca, ponemos al final un poco picado y mezclamos.

Si la hacemos simplemente así, nos sirve como un primer plato o como acompañamiento de un pescado o carne.

Lo que sugiero para convertirlo en un plato principal es añadir (1) unas tiras de pollo, de ternera o de cerdo, (2) gambas o langostinos y/o (3) fideos de arroz, según las preferencias de cada uno. 

En el caso del pollo/ternera/cerdo: cortar en tiras y en una sartén dorar con un poco de aceite. Añadir sal/pimienta al gusto. Saltearlo a fuego vivo hasta que veamos que está en el punto que nos gusta. El pollo se hace muy rápido. La ternera y el cerdo pueden tardar un poco más y si vemos que no está tierna, añadir un poco de agua y bajar el fuego hasta que lo esté. Cuando vemos que está en su punto, añadimos la verdura y lo mezclamos todo bien. Para mi sobrina la de Australia, hazlo con pollo.

En el caso de las gambas o langostinos, yo uso cogelados para este tipo de platos  que están buenísimos. Sin descongelar, los rehogo en un poco de aceite a fuego vivo hasta que veo que están, añado sal/pimienta, y lo mezclo con la verdura.

Los fideos de arroz los podemos añadir a las verduras solas y también con la carne o con las gambas/langostinos, queda un plato completo y muy rico. Los fideos se sumergen en agua hirviendo y se sacan, se escurren y se añaden a la verdura mezclando bien todo. Probamos y si es necesario añadimos un poco más de salsa de soja.

Si nos gusta, este plato está muy bueno un poco picante. Basta añadir una guindilla al principio, en el aceite en el que vamos a rehogar las verduras.






sábado, 20 de abril de 2013

Risotto alla Milanesa

He estado dos días en Torino (Italia), con unos amigos de Lorenzo. Ha sido un viaje precioso e intenso. Os recomiendo ir a Torino y pasar 2-3 días. Es una ciudad realmente bonita y no entiendo bien por qué tiene tan poca "fama". Es señorial, tiene unas plazas porticadas increíbles, el río con unos puentes fantásticos y muchas cosas que ver y hacer, además de tomar el aperitivo y comer estupendamente, claro. 

Los aperitivos en Italia son casi comidas: dependiendo de dónde vayas, te sacan unos platos llenos de mini pizzas, hojaldres, croquetas pequeñas, mini medias noches, de verdad una gozada.

 
Aperitivo en Torino, sólo con los aperitivos fríos, porque hice la foto antes de que llegaran los calientes!

El plato de aperitivos calientes que llegó luego, tenía dos tipos de pizzas en miniatura y dos quiche.

Para beber, suelo tomar Aperol Spritz: es un combinado que tiene 1/3 de Aperol, 1/3 de vino blanco y 1/3 de soda.  Lo sirven con hielo y rodajas de naranja. Está buenísimo!

Nota añadida el 20 mayo 13: justo unos días después de publicar esta entrada, empezó en Madrid la campaña de publicidad de Aperol. Qué casualidad, la verdad.



Los amigos con los que he estado en Torino, tienen una casa rural en la Toscana https://www.facebook.com/podere.carpineto?fref=ts que también recomiendo para unas vacaciones. Está en medio del campo, el pueblo más cercano está a 5 km, producen su propio aceite de oliva, tiene piscina, ..., en fin, como para perderse.

Antes de irme el último día, comí con ellos e hicimos Risotto alla milanesa. El risotto en principio es fácil de hacer, no es un plato complicado; la única dificultad está en darle el punto correcto al arroz, que no se quede crudo ni pasado, y a la vez que nos quede bien mantecado, ni muy líquido ni muy compacto.

Os pongo a continuación la receta básica con las fotos del proceso. Lo bueno del risotto es que con esta base, se puede añadir lo que queramos, por lo que hay mil y una versiones: ai funghi, al gorgonzola, ai carciofi, al champagne, ....

Ingredientes
  • Arroz de grano redondo: imprescindible que sea de grano redondo
  • Cebolla 
  • Aceite de oliva 
  • Mantequilla 
  • Queso parmesano: bueno, no el que viene ya en bolsa, rallado, que sea abundante 
  • Vino blanco: cuando mejor sea el vino, mejor, pero podemos usar cualquiera 
  • Sal 
  • Azafrán 
  • Caldo: si es casero, mejor. En caso de no tenerlo, usamos caldo envasado
  • Tuétano: al hacer el caldo, poner un par de huesos de caña con tuétano. Lo usaremos para hacer el arroz


Nota: el bol de aceitunas es sólo para hacer el bodegón. Son las aceitunas que cultivan ellos en Toscana.
 









 
 








Cortar la cebolla mientras ponemos el aceite a calentar en una cazuela de aproximadamente 30-35 cm de diámetro y no muy alta (10-15 cm). La que que se ve en la foto (la que usamos en Torino) para mi gusto es un poco alta. Añadimos la cebolla y la dejamos a fuego lento hasta que quede transparente. Cuando vemos que está casi hecha, añadimos el tuétano y movemos hasta que se disuelve. En Torino no pusimos tuétano porque no teníamos.




Cuando la cebolla está hecha, añadimos el arroz y lo rehogamos bien con la cebolla hasta que vemos que el borde del grano queda como transparente.

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Añadimos el vino blanco mientras movemos el arroz. No lo he dicho antes: simpre utilizamos  cuchara de madera. 

No hay que tener miedo con el vino blanco. En la foto vemos que echamos un vaso pequeño pero luego añadimos otro más. El vino da un aroma estupendo. Movemos el arroz hasta que el vino se evapora. 

En otro fuego tenemos al caldo caliente: el que usamos nosotros en Torino tenía todavía la carne (morcillo y huesos) que habían usado para hacerlo. En otra publicación escribiré un par de ideas para hacer con la carne del caldo, que están buenísimas.

Una de las grandes diferencias entre el risotto y el arroz que hacemos en España, es que en el risotto el caldo no se mide: vas añadiéndolo poco a poco mientras lo mueves hasta que el risotto tiene el punto justo.


En este momento añadimos el azafrán. En Torino, lo añadimos directamente al arroz. Mi madre, lo deshace primero con caldo en un bol y luego lo añade. En cuanto a la cantidad de azafrán, es algo complicado deciros cuánto poner porque depende mucho de la calidad, de si nos gusta muy amarillo o no, ... En éste que estamos haciendo, pusimos dos cucharitas bastante llenas.

Seguimos añadiendo caldo y moviendo y probamos de vez en cuando para ver el punto. 

Cuando vemos que prácticamente está hecho, ponemos un buen trozo de mantequilla y parmesano en abundancia. En las fotos de abajo vemos que añadimos parmesano dos veces.

Apagamos el fuego y movemos bien hasta que la mantequilla y el queso están bien mezclados con el arroz. Este último paso, junto con el almidón que ha ido soltando el arroz, es lo que hace que el risotto quede "mantecato".

En cuanto a la sal, es otro de los temas que vas viendo a medida que lo haces: hay que tener en cuenta el punto de sal del caldo y que el parmesano está salado. Lo que hago yo es ajustarlo de sal cuando está a mitad cocción, teniendo en cuenta que aún falta añadir el parmesano que lo termina de salar.

El aspecto que nos tiene que quedar es éste:


Cuando comentaba el tipo de cazuela que debemos usar no he dicho que normalmente uso una que luego saco directamente a la mesa, poniendo dos paños de cocina limpios alrededor, enrollados y anudados en las asas de la cazuela.


Espero que lo hagais y que disfruteis. Cualquier duda, sugerencia, comentario, ..., no dejeis de escribirme.

Doy las gracias a Franco y Cesarina porque pasé dos días estupendos con ellos, el risotto estaba buenísmo y Torino es una ciudad que de verdad merece mucho la pena visitar.




miércoles, 10 de abril de 2013

Crema de verdura

Es uno de los platos que más me gusta hacer y que además hago a menudo. Es sano, fácil y muy útil al tener muchas variaciones, te saca de un apuro porque la tienes congelada y la pones en un imprevisto, en una cena la puedes sofisticar un poco con virutas de jamón, gotas de aceite de oliva, unas colas de langostinos cortadas, ...., en fin, que de verdad  es un plato estupendo.

Por supuesto me gusta también porque puedes usar todas esas verduras que tienes en la nevera y que ya no sabes qué hacer con ellas: la verdura que usaste para hacer el caldo y que nadie se ha comido, la zanahoria que se ha quedado arrugada, las hojas de lechuga que no puedes poner en la ensalada, las endibias que ya no están para poner en crudo, el apio que se ha quedado mustio, esas hojas de perejil que ya están amarillas, el calabacín que está un poco blando, el trocito de cebolla que no sabes qué hacer con ella, .., y así con el resto de verduras.

Yo no pongo nata líquida, ni quesito, ni cubo. La hago lo más suave y sencilla posible, también pensando en el tema "engorde". Dependiendo de la verdura, sí suelo añadir alguna especia tipo curry, por ejemplo.

Reviso la nevera y despensa y saco todas las verduras que quiero utilizar. Si tenemos que comprar verdura, mi consejo es:
Puerro
Cebolla
Calabacín
Zanahoria
Apio

que se pueden mezclar con lo que tengamos en la nevera, todo lo que he comentado al principio y otras cosas que cada uno pueda tener tipo acelgas, judías verdes, espinacas, brocoli, coliflor, ...., tanto crudas como ya cocinadas. Eso sí, no pongo tomate, ni crudo ni hecho.

Las lavo y pelo, las que haya que pelar, y las corto en trozos medianos. En una olla grande, pongo un poco de aceite, cebolla cortada en cuadrados pequeños o picada en la picadora, algunas hierbas frescas, si tenemos, picadas también, y si os gusta el aroma que deja el ajo, un par de dientes enteros con la piel para que se dore y después se quita, antes de triturar la verdura. Si tengo puerro, en el sofrito también pongo todo el puerro.

Cuando la cebolla (y puerro) está dorada, añado toda la verdura y dejo que se dore bien, no que se queme, que se dore un poco y que coja el sabor de la cebolla. Este paso me parece importante porque es el que, en mi opinión, da sabor a la crema. Lo dejo a fuego medio hasta que veo que la verdura coge un poco de color y que la verdura más fina se va quedando transparente. Si tengo verdura ya hecha, la pongo también. Añado agua hasta cubrir todo y también sal y pimienta. Subo el fuego hasta que hierva y en ese momento lo bajo un poco para que no se salga el agua. Lo dejo hasta que veo que la verdura más dura está cocida. 

Lo dejo enfriar y lo paso todo por la Thermomix. Este electrodoméstico es una buena ayuda para tener en la cocina. No es imprescindible, claro que no, pero sí es muy útil. Las cremas de verdura con la Thermomix quedan espectaculares; no es lo mismo un puré de verdura que una crema suave, una velouté, que podemos poner en una cena. Si no tenemos Thermomix, usamos la batidora o el vaso que tengamos. En este caso, hay que verificar después que no queden hebras o similar y, en caso positivo, pasarlo por un colador muy fino.

Y ya está. Al calentarlo, lo pruebo para rectificar de sal y pimienta en caso sea necesario.

Suelo hacer más de lo que necesito para la cena o comida que esté preparando porque me gusta tener siempre de reserva en el congelador.

Para servirla, la presento directamente en las tazas de consomé y la adorno de diferentes formas: con virutas de jamón, con unas gotas de aceite de oliva o aceite con algún sabor, con un toque de pimentón dulce (el contraste del color del pimentón con el color de la crema queda muy bonito), con unos trocitos de gamba o langostino cortados y puestos sobre la crema, con debollino picado, con daditos pequeños de pan tostados en mantequilla, ..., un montón de opciones y todas buenísimas.

Crema de verdura con unas gotas de aceite de oliva y un toque de pimiento rojo