Ingredientes
Queso Philadelphia
Cebolla muy picada
Un poco de apio picado
Huevas: las que más nos gusten. A veces las pongo negras y otras veces naranjas.
Un poco de sal (con cuidado porque las huevas son saladas), salsa picante tipo Tabasco, aceite de sésamo (unas gotas, que es muy fuerte).
Mezclar
todo bien y probar para rectificar el punto de sal, añadir un poco más
de cebolla, o de huevas, o de picante, ... Si vemos que está muy
"pastoso", añadir un poco de agua. Nos tiene que quedar una consistencia
que pueda cogerse con un palito de verdura.
Colocarlo en un bol con la verdura alrededor. También puede ponerse directamente en las hojas de endibias.
Está muy bueno y es realmente fácil. Triunfais seguro. También lo podeis presentar en unas tostadas, con un poco de perejil picado encima.
lunes, 29 de abril de 2013
"Flanes" de arroz (tras una comida de domingo!)
Como escribí en la entrada que se llama "Las comidas de los domingos", suele ocurrir lo que pasó ayer: que empezamos siendo ocho, luego llegan tres a tomar café, luego aparecen otros dos a merendar, se van dos a media tarde y al final somos 10 para cenar. Con el tipo de comida que publiqué en esa entrada, puedes manejarte bastante bien porque con lo que queda del aperitivo y del postre, preparas las merienda y con lo que queda de la comida, le das una vuelta y preparas la cena.
Ayer como plato principal pusimos risotto (ver la receta que ya está publicada). El aperitivo fue parecido al que publiqué en "Las comidas de los domingos".
Como cosas nuevas, pusimos un dip de huevas y una ensalada de tomate (tomate cortado en cuadrados pequeños con sal Maldon y aceite). Esta ensalada la suelo hacer en verano, en el norte, cuando el tomate es bueno. La hice ayer porque en la frutería donde solemos comprar nos dijeron que el tomate estaba riquísimo y efectivamente así era, por lo que con un poco de sal y aceite es suficiente.
Dip de huevas
Queso Philadelphia
Cebolla muy picada
Un poco de apio picado
Huevas: las que más nos gusten. A veces las pongo negras y otras veces naranjas.
Un poco de sal (con cuidado porque las huevas son saladas), salsa picante tipo Tabasco, aceite de sésamo (unas gotas, que es muy fuerte).
Mezclar todo bien y probar para rectificar el punto de sal, añadir un poco más de cebolla, o de huevas, o de picante, ... Si vemos que está muy "pastoso", añadir un poco de agua. Nos tiene que quedar una consistencia que pueda cogerse con un palito de verdura.
Colocarlo en un bol con la verdura alrededor. También puede ponerse directamente en las hojas de endibias.
El plato principal de la cena fue un reciclaje del risotto que había quedado del mediodía. Me encantan estos platos, es decir, me encanta hacer algo muy bueno con el resto o los restos de otro plato hecho previamente. Por esta razón, casi siempre hago más cantidad de la necesaria, porque luego el reciclaje está buenísimo.
En este caso, poner el arroz que haya sobrado en un bol. Añadir huevos, queso rallado, sal, pimienta, nuez moscada, y mezclar todo bien. La cantidad de huevos depende de la cantidad de arroz que haya sobrado; nos tiene que quedar una consistencia pastosa, no líquida. Si en vez de risotto, tenemos arroz blanco u otro tipo de arroz, se hace exactamente igual. Lo único que si es blanco, podemos añadir un poco de jamón de york cortado en cuadrados pequeños, un sofrito de cebolla o de puerro, ...., lo que queramos para darle un poco de gracia.
Colocamos esta mezcla en un molde de silicona similar a los que aparecen en la foto.Cortamos unos dados de queso que tenga sabor, que sea algo fuerte, lo hundimos con la mano en el centro de cada flan y verificamos que esté bien tapado con la mezcla de arroz. Este detalle es importante para que el queso se derrita dentro del arroz, que no se salga.
Espolvoreamos con queso rallado y metemos al horno previamente caliente, unos 20-25 minutos a unos 200 grados, hasta que vemos que han subido y están dorados por encima.
Ayer pusimos salsa de tomate caliente para acompañar los flanes.
Y así terminó un domingo intenso y estupendo!
sábado, 27 de abril de 2013
Verdura salteada con algo más

Tengo once sobrinos y ocho están trabajando, estudiando y/o viajando fuera de España. Una de ellas en concreto, está recorriendo Australia en bicicleta. Cuando le dije que había empezado con el blog, me pidió que le diera alguna receta que fuera fácil y que pudiera llevar los ingredientes en la bici. Que estaba ya algo cansada de comer pasta con tomate, que le salía buenísima, pero que no podía más.
La verdad es que he tardado un poco en ponerme a escribir porque no es fácil lo que pide la sobrina. Me dice también que lo básico siempre lo tiene: aceite, sal, pimienta, ajo, cebolla, .... He pensado que unas verduras salteadas a las que puede añadir unas tiras de pollo o de carne, podría ser una buena opción para comer algo fresco y sano.
En la foto, la verdura que aparece en la fuente es calabacín y champiñón. También puede ser berenjena, un mix de pimientos rojos, verdes y amarillos, cebolla cortada en media lunas grandes, puerros, ... También el brócoli y la coliflor me gustan así, que quedan como "al dente".
Después de lavada, se corta la verdura más o menos toda del mismo tamaño. En una sartén grande (o wok) se pone aceite y ajo cortado en láminas. Se añade la verdura y se rehoga todo bien para que coja un poco de color, que se dore un poco.
Al hacer la verdura así, me gusta poner un poco de salsa de soja, en vez de sal, que le da un toque oriental muy bueno. Si no tenemos o no nos gusta, añadir sal y pimienta al gusto. Tapar durante aproximadamente 10 minutos para que se haga en su propio vapor, probar y mover hasta que vemos que la verdura está a nuestro gusto. Si queremos que queda más jugosa o ponemos verdura un poco más dura, podemos añadir un poco de agua.
Si tenemos perejil o albahaca, ponemos al final un poco picado y mezclamos.
Si la hacemos simplemente así, nos sirve como un primer plato o como acompañamiento de un pescado o carne.
Lo que sugiero para convertirlo en un plato principal es añadir (1) unas tiras de pollo, de ternera o de cerdo, (2) gambas o langostinos y/o (3) fideos de arroz, según las preferencias de cada uno.
En el caso del pollo/ternera/cerdo: cortar en tiras y en una sartén dorar con un poco de aceite. Añadir sal/pimienta al gusto. Saltearlo a fuego vivo hasta que veamos que está en el punto que nos gusta. El pollo se hace muy rápido. La ternera y el cerdo pueden tardar un poco más y si vemos que no está tierna, añadir un poco de agua y bajar el fuego hasta que lo esté. Cuando vemos que está en su punto, añadimos la verdura y lo mezclamos todo bien. Para mi sobrina la de Australia, hazlo con pollo.
En el caso de las gambas o langostinos, yo uso cogelados para este tipo de platos que están buenísimos. Sin descongelar, los rehogo en un poco de aceite a fuego vivo hasta que veo que están, añado sal/pimienta, y lo mezclo con la verdura.
Los fideos de arroz los podemos añadir a las verduras solas y también con la carne o con las gambas/langostinos, queda un plato completo y muy rico. Los fideos se sumergen en agua hirviendo y se sacan, se escurren y se añaden a la verdura mezclando bien todo. Probamos y si es necesario añadimos un poco más de salsa de soja.
Si nos gusta, este plato está muy bueno un poco picante. Basta añadir una guindilla al principio, en el aceite en el que vamos a rehogar las verduras.
sábado, 20 de abril de 2013
Risotto alla Milanesa
He estado dos días en Torino (Italia), con unos amigos de Lorenzo. Ha sido un viaje precioso e intenso. Os recomiendo ir a Torino y pasar 2-3 días. Es una ciudad realmente bonita y no entiendo bien por qué tiene tan poca "fama". Es señorial, tiene unas plazas porticadas increíbles, el río con unos puentes fantásticos y muchas cosas que ver y hacer, además de tomar el aperitivo y comer estupendamente, claro.
Los aperitivos en Italia son casi comidas: dependiendo de dónde vayas, te sacan unos platos llenos de mini pizzas, hojaldres, croquetas pequeñas, mini medias noches, de verdad una gozada.
El plato de aperitivos calientes que llegó luego, tenía dos tipos de pizzas en miniatura y dos quiche.
Para beber, suelo tomar Aperol Spritz: es un combinado que tiene 1/3 de Aperol, 1/3 de vino blanco y 1/3 de soda. Lo sirven con hielo y rodajas de naranja. Está buenísimo!
Nota añadida el 20 mayo 13: justo unos días después de publicar esta entrada, empezó en Madrid la campaña de publicidad de Aperol. Qué casualidad, la verdad.
Los amigos con los que he estado en Torino, tienen una casa rural en la Toscana https://www.facebook.com/podere.carpineto?fref=ts que también recomiendo para unas vacaciones. Está en medio del campo, el pueblo más cercano está a 5 km, producen su propio aceite de oliva, tiene piscina, ..., en fin, como para perderse.
Antes de irme el último día, comí con ellos e hicimos Risotto alla milanesa. El risotto en principio es fácil de hacer, no es un plato complicado; la única dificultad está en darle el punto correcto al arroz, que no se quede crudo ni pasado, y a la vez que nos quede bien mantecado, ni muy líquido ni muy compacto.
Os pongo a continuación la receta básica con las fotos del proceso. Lo bueno del risotto es que con esta base, se puede añadir lo que queramos, por lo que hay mil y una versiones: ai funghi, al gorgonzola, ai carciofi, al champagne, ....
Ingredientes
Nota: el bol de aceitunas es sólo para hacer el bodegón. Son las aceitunas que cultivan ellos en Toscana.
Cortar la cebolla mientras ponemos el aceite a calentar en una cazuela de aproximadamente 30-35 cm de diámetro y no muy alta (10-15 cm). La que que se ve en la foto (la que usamos en Torino) para mi gusto es un poco alta. Añadimos la cebolla y la dejamos a fuego lento hasta que quede transparente. Cuando vemos que está casi hecha, añadimos el tuétano y movemos hasta que se disuelve. En Torino no pusimos tuétano porque no teníamos.
Cuando la cebolla está hecha, añadimos el arroz y lo rehogamos bien con la cebolla hasta que vemos que el borde del grano queda como transparente.
Añadimos el vino blanco mientras movemos el arroz. No lo he dicho antes: simpre utilizamos cuchara de madera.
No hay que tener miedo con el vino blanco. En la foto vemos que echamos un vaso pequeño pero luego añadimos otro más. El vino da un aroma estupendo. Movemos el arroz hasta que el vino se evapora.
En otro fuego tenemos al caldo caliente: el que usamos nosotros en Torino tenía todavía la carne (morcillo y huesos) que habían usado para hacerlo. En otra publicación escribiré un par de ideas para hacer con la carne del caldo, que están buenísimas.
Una de las grandes diferencias entre el risotto y el arroz que hacemos en España, es que en el risotto el caldo no se mide: vas añadiéndolo poco a poco mientras lo mueves hasta que el risotto tiene el punto justo.
En este momento añadimos el azafrán. En Torino, lo añadimos directamente al arroz. Mi madre, lo deshace primero con caldo en un bol y luego lo añade. En cuanto a la cantidad de azafrán, es algo complicado deciros cuánto poner porque depende mucho de la calidad, de si nos gusta muy amarillo o no, ... En éste que estamos haciendo, pusimos dos cucharitas bastante llenas.
Seguimos añadiendo caldo y moviendo y probamos de vez en cuando para ver el punto.
Cuando vemos que prácticamente está hecho, ponemos un buen trozo de mantequilla y parmesano en abundancia. En las fotos de abajo vemos que añadimos parmesano dos veces.
Apagamos el fuego y movemos bien hasta que la mantequilla y el queso están bien mezclados con el arroz. Este último paso, junto con el almidón que ha ido soltando el arroz, es lo que hace que el risotto quede "mantecato".
En cuanto a la sal, es otro de los temas que vas viendo a medida que lo haces: hay que tener en cuenta el punto de sal del caldo y que el parmesano está salado. Lo que hago yo es ajustarlo de sal cuando está a mitad cocción, teniendo en cuenta que aún falta añadir el parmesano que lo termina de salar.
El aspecto que nos tiene que quedar es éste:
Cuando comentaba el tipo de cazuela que debemos usar no he dicho que normalmente uso una que luego saco directamente a la mesa, poniendo dos paños de cocina limpios alrededor, enrollados y anudados en las asas de la cazuela.
Espero que lo hagais y que disfruteis. Cualquier duda, sugerencia, comentario, ..., no dejeis de escribirme.
Doy las gracias a Franco y Cesarina porque pasé dos días estupendos con ellos, el risotto estaba buenísmo y Torino es una ciudad que de verdad merece mucho la pena visitar.
Los aperitivos en Italia son casi comidas: dependiendo de dónde vayas, te sacan unos platos llenos de mini pizzas, hojaldres, croquetas pequeñas, mini medias noches, de verdad una gozada.
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| Aperitivo en Torino, sólo con los aperitivos fríos, porque hice la foto antes de que llegaran los calientes! |
El plato de aperitivos calientes que llegó luego, tenía dos tipos de pizzas en miniatura y dos quiche.
Para beber, suelo tomar Aperol Spritz: es un combinado que tiene 1/3 de Aperol, 1/3 de vino blanco y 1/3 de soda. Lo sirven con hielo y rodajas de naranja. Está buenísimo!
Nota añadida el 20 mayo 13: justo unos días después de publicar esta entrada, empezó en Madrid la campaña de publicidad de Aperol. Qué casualidad, la verdad.
Los amigos con los que he estado en Torino, tienen una casa rural en la Toscana https://www.facebook.com/podere.carpineto?fref=ts que también recomiendo para unas vacaciones. Está en medio del campo, el pueblo más cercano está a 5 km, producen su propio aceite de oliva, tiene piscina, ..., en fin, como para perderse.
Antes de irme el último día, comí con ellos e hicimos Risotto alla milanesa. El risotto en principio es fácil de hacer, no es un plato complicado; la única dificultad está en darle el punto correcto al arroz, que no se quede crudo ni pasado, y a la vez que nos quede bien mantecado, ni muy líquido ni muy compacto.
Os pongo a continuación la receta básica con las fotos del proceso. Lo bueno del risotto es que con esta base, se puede añadir lo que queramos, por lo que hay mil y una versiones: ai funghi, al gorgonzola, ai carciofi, al champagne, ....
Ingredientes
- Arroz de grano redondo: imprescindible que sea de grano redondo
- Cebolla
- Aceite de oliva
- Mantequilla
- Queso parmesano: bueno, no el que viene ya en bolsa, rallado, que sea abundante
- Vino blanco: cuando mejor sea el vino, mejor, pero podemos usar cualquiera
- Sal
- Azafrán
- Caldo: si es casero, mejor. En caso de no tenerlo, usamos caldo envasado
- Tuétano: al hacer el caldo, poner un par de huesos de caña con tuétano. Lo usaremos para hacer el arroz
Nota: el bol de aceitunas es sólo para hacer el bodegón. Son las aceitunas que cultivan ellos en Toscana.
Cortar la cebolla mientras ponemos el aceite a calentar en una cazuela de aproximadamente 30-35 cm de diámetro y no muy alta (10-15 cm). La que que se ve en la foto (la que usamos en Torino) para mi gusto es un poco alta. Añadimos la cebolla y la dejamos a fuego lento hasta que quede transparente. Cuando vemos que está casi hecha, añadimos el tuétano y movemos hasta que se disuelve. En Torino no pusimos tuétano porque no teníamos.
Cuando la cebolla está hecha, añadimos el arroz y lo rehogamos bien con la cebolla hasta que vemos que el borde del grano queda como transparente.
Añadimos el vino blanco mientras movemos el arroz. No lo he dicho antes: simpre utilizamos cuchara de madera.
No hay que tener miedo con el vino blanco. En la foto vemos que echamos un vaso pequeño pero luego añadimos otro más. El vino da un aroma estupendo. Movemos el arroz hasta que el vino se evapora.
En otro fuego tenemos al caldo caliente: el que usamos nosotros en Torino tenía todavía la carne (morcillo y huesos) que habían usado para hacerlo. En otra publicación escribiré un par de ideas para hacer con la carne del caldo, que están buenísimas.
Una de las grandes diferencias entre el risotto y el arroz que hacemos en España, es que en el risotto el caldo no se mide: vas añadiéndolo poco a poco mientras lo mueves hasta que el risotto tiene el punto justo.
En este momento añadimos el azafrán. En Torino, lo añadimos directamente al arroz. Mi madre, lo deshace primero con caldo en un bol y luego lo añade. En cuanto a la cantidad de azafrán, es algo complicado deciros cuánto poner porque depende mucho de la calidad, de si nos gusta muy amarillo o no, ... En éste que estamos haciendo, pusimos dos cucharitas bastante llenas.
Seguimos añadiendo caldo y moviendo y probamos de vez en cuando para ver el punto.
Cuando vemos que prácticamente está hecho, ponemos un buen trozo de mantequilla y parmesano en abundancia. En las fotos de abajo vemos que añadimos parmesano dos veces.
Apagamos el fuego y movemos bien hasta que la mantequilla y el queso están bien mezclados con el arroz. Este último paso, junto con el almidón que ha ido soltando el arroz, es lo que hace que el risotto quede "mantecato".
En cuanto a la sal, es otro de los temas que vas viendo a medida que lo haces: hay que tener en cuenta el punto de sal del caldo y que el parmesano está salado. Lo que hago yo es ajustarlo de sal cuando está a mitad cocción, teniendo en cuenta que aún falta añadir el parmesano que lo termina de salar.
El aspecto que nos tiene que quedar es éste:
Cuando comentaba el tipo de cazuela que debemos usar no he dicho que normalmente uso una que luego saco directamente a la mesa, poniendo dos paños de cocina limpios alrededor, enrollados y anudados en las asas de la cazuela.
Espero que lo hagais y que disfruteis. Cualquier duda, sugerencia, comentario, ..., no dejeis de escribirme.
Doy las gracias a Franco y Cesarina porque pasé dos días estupendos con ellos, el risotto estaba buenísmo y Torino es una ciudad que de verdad merece mucho la pena visitar.
miércoles, 10 de abril de 2013
Crema de verdura
Es uno de los platos que más me gusta hacer y que además hago a menudo. Es sano, fácil y muy útil al tener muchas variaciones, te saca de un apuro porque la tienes congelada y la pones en un imprevisto, en una cena la puedes sofisticar un poco con virutas de jamón, gotas de aceite de oliva, unas colas de langostinos cortadas, ...., en fin, que de verdad es un plato estupendo.
Por supuesto me gusta también porque puedes usar todas esas verduras que tienes en la nevera y que ya no sabes qué hacer con ellas: la verdura que usaste para hacer el caldo y que nadie se ha comido, la zanahoria que se ha quedado arrugada, las hojas de lechuga que no puedes poner en la ensalada, las endibias que ya no están para poner en crudo, el apio que se ha quedado mustio, esas hojas de perejil que ya están amarillas, el calabacín que está un poco blando, el trocito de cebolla que no sabes qué hacer con ella, .., y así con el resto de verduras.
Yo no pongo nata líquida, ni quesito, ni cubo. La hago lo más suave y sencilla posible, también pensando en el tema "engorde". Dependiendo de la verdura, sí suelo añadir alguna especia tipo curry, por ejemplo.
Reviso la nevera y despensa y saco todas las verduras que quiero utilizar. Si tenemos que comprar verdura, mi consejo es:
Puerro
Cebolla
Calabacín
Zanahoria
Apio
que se pueden mezclar con lo que tengamos en la nevera, todo lo que he comentado al principio y otras cosas que cada uno pueda tener tipo acelgas, judías verdes, espinacas, brocoli, coliflor, ...., tanto crudas como ya cocinadas. Eso sí, no pongo tomate, ni crudo ni hecho.
Las lavo y pelo, las que haya que pelar, y las corto en trozos medianos. En una olla grande, pongo un poco de aceite, cebolla cortada en cuadrados pequeños o picada en la picadora, algunas hierbas frescas, si tenemos, picadas también, y si os gusta el aroma que deja el ajo, un par de dientes enteros con la piel para que se dore y después se quita, antes de triturar la verdura. Si tengo puerro, en el sofrito también pongo todo el puerro.
Cuando la cebolla (y puerro) está dorada, añado toda la verdura y dejo que se dore bien, no que se queme, que se dore un poco y que coja el sabor de la cebolla. Este paso me parece importante porque es el que, en mi opinión, da sabor a la crema. Lo dejo a fuego medio hasta que veo que la verdura coge un poco de color y que la verdura más fina se va quedando transparente. Si tengo verdura ya hecha, la pongo también. Añado agua hasta cubrir todo y también sal y pimienta. Subo el fuego hasta que hierva y en ese momento lo bajo un poco para que no se salga el agua. Lo dejo hasta que veo que la verdura más dura está cocida.
Lo dejo enfriar y lo paso todo por la Thermomix. Este electrodoméstico es una buena ayuda para tener en la cocina. No es imprescindible, claro que no, pero sí es muy útil. Las cremas de verdura con la Thermomix quedan espectaculares; no es lo mismo un puré de verdura que una crema suave, una velouté, que podemos poner en una cena. Si no tenemos Thermomix, usamos la batidora o el vaso que tengamos. En este caso, hay que verificar después que no queden hebras o similar y, en caso positivo, pasarlo por un colador muy fino.
Y ya está. Al calentarlo, lo pruebo para rectificar de sal y pimienta en caso sea necesario.
Suelo hacer más de lo que necesito para la cena o comida que esté preparando porque me gusta tener siempre de reserva en el congelador.
Para servirla, la presento directamente en las tazas de consomé y la adorno de diferentes formas: con virutas de jamón, con unas gotas de aceite de oliva o aceite con algún sabor, con un toque de pimentón dulce (el contraste del color del pimentón con el color de la crema queda muy bonito), con unos trocitos de gamba o langostino cortados y puestos sobre la crema, con debollino picado, con daditos pequeños de pan tostados en mantequilla, ..., un montón de opciones y todas buenísimas.
Por supuesto me gusta también porque puedes usar todas esas verduras que tienes en la nevera y que ya no sabes qué hacer con ellas: la verdura que usaste para hacer el caldo y que nadie se ha comido, la zanahoria que se ha quedado arrugada, las hojas de lechuga que no puedes poner en la ensalada, las endibias que ya no están para poner en crudo, el apio que se ha quedado mustio, esas hojas de perejil que ya están amarillas, el calabacín que está un poco blando, el trocito de cebolla que no sabes qué hacer con ella, .., y así con el resto de verduras.
Yo no pongo nata líquida, ni quesito, ni cubo. La hago lo más suave y sencilla posible, también pensando en el tema "engorde". Dependiendo de la verdura, sí suelo añadir alguna especia tipo curry, por ejemplo.
Reviso la nevera y despensa y saco todas las verduras que quiero utilizar. Si tenemos que comprar verdura, mi consejo es:
Puerro
Cebolla
Calabacín
Zanahoria
Apio
que se pueden mezclar con lo que tengamos en la nevera, todo lo que he comentado al principio y otras cosas que cada uno pueda tener tipo acelgas, judías verdes, espinacas, brocoli, coliflor, ...., tanto crudas como ya cocinadas. Eso sí, no pongo tomate, ni crudo ni hecho.
Las lavo y pelo, las que haya que pelar, y las corto en trozos medianos. En una olla grande, pongo un poco de aceite, cebolla cortada en cuadrados pequeños o picada en la picadora, algunas hierbas frescas, si tenemos, picadas también, y si os gusta el aroma que deja el ajo, un par de dientes enteros con la piel para que se dore y después se quita, antes de triturar la verdura. Si tengo puerro, en el sofrito también pongo todo el puerro.
Cuando la cebolla (y puerro) está dorada, añado toda la verdura y dejo que se dore bien, no que se queme, que se dore un poco y que coja el sabor de la cebolla. Este paso me parece importante porque es el que, en mi opinión, da sabor a la crema. Lo dejo a fuego medio hasta que veo que la verdura coge un poco de color y que la verdura más fina se va quedando transparente. Si tengo verdura ya hecha, la pongo también. Añado agua hasta cubrir todo y también sal y pimienta. Subo el fuego hasta que hierva y en ese momento lo bajo un poco para que no se salga el agua. Lo dejo hasta que veo que la verdura más dura está cocida.
Lo dejo enfriar y lo paso todo por la Thermomix. Este electrodoméstico es una buena ayuda para tener en la cocina. No es imprescindible, claro que no, pero sí es muy útil. Las cremas de verdura con la Thermomix quedan espectaculares; no es lo mismo un puré de verdura que una crema suave, una velouté, que podemos poner en una cena. Si no tenemos Thermomix, usamos la batidora o el vaso que tengamos. En este caso, hay que verificar después que no queden hebras o similar y, en caso positivo, pasarlo por un colador muy fino.
Y ya está. Al calentarlo, lo pruebo para rectificar de sal y pimienta en caso sea necesario.
Suelo hacer más de lo que necesito para la cena o comida que esté preparando porque me gusta tener siempre de reserva en el congelador.
Para servirla, la presento directamente en las tazas de consomé y la adorno de diferentes formas: con virutas de jamón, con unas gotas de aceite de oliva o aceite con algún sabor, con un toque de pimentón dulce (el contraste del color del pimentón con el color de la crema queda muy bonito), con unos trocitos de gamba o langostino cortados y puestos sobre la crema, con debollino picado, con daditos pequeños de pan tostados en mantequilla, ..., un montón de opciones y todas buenísimas.
![]() |
| Crema de verdura con unas gotas de aceite de oliva y un toque de pimiento rojo |
lunes, 8 de abril de 2013
Ensaladilla de casa
Esta
receta de ensaladilla la aprendí en Pamplona, en un restaurante al que
fuimos el día de la graduación de una de mis sobrinas. Es muy sencilla y
está realmente buena.
Los ingredientes son:
Atún en aceite
Aceitunas rellenas de anchoa
Huevo duro
Mayonesa
Sal al gusto
Escurrir bien el atún para quitarle la mayor cantidad posible de aceite. Desmigarlo con un tenedor. Cortar las aceitunas y el huevo duro en trozos pequeños. Mezclar todo y añadir la mayonesa y sal al gusto y mezclar todo bien. Probar y rectificar de sal si es necesario.
Las proporciones de cada ingrediente son difíciles de decir. El importante la aceituna rellena de anchoa, no puede ser sin relleno, porque la anchoa le da un toque especial.
Para presentarla, hago palitos de apio y zanahoria de aproximadamente 6-7 centímetros. En una fuente redonda, coloco en el centro un cuenco con la ensaladilla y alrededor los palitos de apio y de zanahoria. También pueden ser hojas de endibia o la verdura que cada uno prefiera: brocoli, coliflor, calabacín, ...
Los ingredientes son:
Atún en aceite
Aceitunas rellenas de anchoa
Huevo duro
Mayonesa
Sal al gusto
Escurrir bien el atún para quitarle la mayor cantidad posible de aceite. Desmigarlo con un tenedor. Cortar las aceitunas y el huevo duro en trozos pequeños. Mezclar todo y añadir la mayonesa y sal al gusto y mezclar todo bien. Probar y rectificar de sal si es necesario.
Las proporciones de cada ingrediente son difíciles de decir. El importante la aceituna rellena de anchoa, no puede ser sin relleno, porque la anchoa le da un toque especial.
Para presentarla, hago palitos de apio y zanahoria de aproximadamente 6-7 centímetros. En una fuente redonda, coloco en el centro un cuenco con la ensaladilla y alrededor los palitos de apio y de zanahoria. También pueden ser hojas de endibia o la verdura que cada uno prefiera: brocoli, coliflor, calabacín, ...
Mezcla de quesos al horno en pan de pueblo
Esta receta me la dio una amiga hace muchos años y la verdad es que siempre que lo hago, queda bien. Es para picoteo.
Mezclar varios quesos tipo mozzarella, gruyère, ..., cortados finos y/o rallados. Hay unas bolsas en las que ya viene la mezcla hecha que son las que normalmente uso. Añadir cebolla picada, mayonesa, sal, pimienta y un chorrito de vino blanco y/u oporto. Mezclar todo bien.
El pan tiene que ser redondo y alto. Con un cuchillo de pan, cortamos la parte de arriba del pan (lo más arriba que podamos) y lo vaciamos quitando toda la miga (yo lo hago con la mano). En el hueco ponemos la mezcla de quesos hasta que llenamos todo el hueco. Colocamos encima la tapa de pan de forma que parece que el pan está entero.
Ponemos el pan en una fuente de horno untada con un poco de aceite para que no se pegue. Ayer yo lo puse en la rejilla del horno con papel de plata untado con aceite y luego lo saqué en una fuente. Lo metemos al horno previamente caliente a 200º y lo dejamos aproximadamente 45 minutos. El queso tiene que derretirse completamente. Hay que tener un poco de cuidado porque a veces se quema el pan por fuera. Para evitarlo, lo cubro bien con papel de plata y se lo quito en los últimos 10 minutos.
Para comerlo, se van cortando trozos de pan con la mano y se mojan en el queso. Está buenísimo aunque la única pega, por poner alguna, es que al mojar el pan en el queso quedan esos hilillos que no se rompen ni queriendo y es un poco "difícil" de comer.
Dos ideas adicionales:
- Si no tienes pan de pueblo, con la mezcla de quesos puedes hacer tartaletas con pan tostado y gratinarlas en el horno.
- Si tienes restos de varios quesos en la nevera, los cortas todos en trocitos lo más pequeños que puedas y si son duros, los rallas, y añades el resto de ingredientes.
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